Minería Geopolítica · Davos 2026
Primer Eje de análisis. Estados Unidos y China: clase media, consumo interno y giro industrial
En los discursos de Donald Trump y He Lifeng aparece el núcleo del cambio de época: las dos grandes potencias organizan su estrategia alrededor del bienestar material de su propia población, y lo hacen desde una lógica cada vez más industrial y menos puramente financiera.
Minería Geopolítica
ene 2026 · Autores: Marta Rivera | Eduardo Zamanillo
En Davos 2026, ambos utilizan datos, promesas e imágenes muy distintas, pero convergen en tres movimientos de fondo:
- recuperar empleos y salarios que sostengan una clase media amplia,
- anclar el crecimiento en producción y energía, no solo en activos financieros,
- y usar al Estado como arquitecto del mix entre industria, comercio y consumo interno.
Este primer eje de análisis mira en detalle esos dos discursos. Primero, la narrativa de Trump sobre reindustrialización y energía abundante para la clase media estadounidense. Luego, la forma en que He Lifeng presenta la demanda interna y la expansión de la clase media china como siguiente etapa del proyecto de desarrollo. Finalmente, leemos ambos en conjunto para ver qué dicen, sin decirlo del todo, sobre la nueva geopolítica.
Este texto forma parte de nuestra serie de análisis de Davos 2026 en Geopolitical Mining. Si quieres ver el marco completo desde el que leemos estos discursos, puedes revisar el artículo Davos 2026: coordenadas de la nueva era geopolítica .
1. Estados Unidos: reindustrializar para devolver poder de compra a la clase media
Trump llega a Davos con un relato muy claro: después de un período de “estancamiento inflacionario”, presenta a Estados Unidos como una economía en pleno boom. Habla de crecimiento por encima de lo previsto, inflación baja, récords sucesivos en bolsa y millones de personas saliendo de programas de ayuda como los cupones de alimentos.
Más allá del tono, el mensaje de fondo es estructural:
Reindustrialización como eje del modelo
Repite que se están construyendo y reabriendo plantas, que vuelve la producción de acero y que se han asegurado compromisos de inversión “nunca vistos” en fábricas, equipos y nueva capacidad productiva. Lo acompaña de medidas concretas: depreciación acelerada, posibilidad de deducir inmediatamente el 100% de la inversión en plantas y maquinaria, recortes de impuestos orientados a la inversión productiva. La señal hacia las empresas es nítida: conviene producir en Estados Unidos, no sólo vender allí.
Energía abundante como política social
El discurso liga de forma directa energía y nivel de vida. Subraya la expansión del gas y el petróleo, la vuelta a la nuclear, la promesa de precios bajos de combustible, y presenta esa combinación como la base para que los hogares estadounidenses “vuelvan a estar bien”. La energía deja de ser solo un sector y se convierte en palanca para anclar salarios reales y consumo interno.
Estado que “abre espacio” a la producción doméstica
Trump habla de recortes de regulaciones, de despidos en la burocracia y de uso de aranceles como instrumento para proteger industria y empleo. No defiende un Estado mínimo; defiende un Estado que interviene para inclinar la cancha a favor de la producción interna y, con ello, de los trabajadores que dependen de esa base industrial.
En conjunto, el discurso apunta a que el camino para recomponer legitimidad en Estados Unidos pasa por devolver poder adquisitivo a la clase media. Y para eso, la apuesta no es sólo financiera, es material: más fábricas, más empleo industrial, energía más barata, y un Estado que ajusta impuestos, regulación y comercio para sostener esa combinación.
Aunque no lo formule con esas palabras, el giro es nítido: salir de un ciclo donde el centro de la historia lo llevaban los activos financieros y la economía de servicios, para volver a poner el foco en producción, salarios y consumo de la base media.
2. China: demanda interna y clase media como siguiente etapa del desarrollo
El discurso de He Lifeng parte de otro lugar, pero se mueve hacia un objetivo similar: que la población china tenga más capacidad de gasto y que ese consumo se convierta en motor central del crecimiento.
Su intervención tiene dos planos: el del orden global y el del desarrollo interno. En este punto nos interesa el segundo:
De fábrica del mundo a mercado del mundo
He recuerda que la globalización ha permitido a China convertirse en potencia manufacturera, pero añade algo clave: China no busca ser sólo exportadora; quiere ser también un gran mercado. Insiste en que la globalización debe seguir siendo inclusiva y “beneficiar a todos”, y enlaza esa idea con la voluntad de compartir las oportunidades de su propio desarrollo con otros países.
Demanda interna en la parte alta de la agenda
Explica que el crecimiento mundial se ha debilitado y que la desigualdad y la dificultad para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible son preocupantes. Frente a esto, plantea que hacer la torta más grande pasa también por la demanda interna: elevar el ingreso de los hogares urbanos y rurales, expandir la clase media, mejorar servicios como educación, salud y protección social, y usar el mercado doméstico como fuente de innovación y crecimiento.
En su propia formulación, China no busca superávit comercial y además de ser fábrica, quiere ser mercado. Incluso señala que muchas veces, cuando China quiere comprar, otros países no quieren vender por razones de seguridad, lo que muestra cómo el comercio empieza a cruzarse con la geopolítica.
Reforma y apertura como marco para esa nueva fase
He reafirma que la reforma y la apertura siguen siendo política de Estado. Habla de: seguir abriendo el mercado, apoyar la innovación, reforzar el sistema de comercio multilateral, y promover cadenas de suministro “seguras y estables”. La idea es aprovechar la escala de China (producción, pero también consumo) para proyectarse como eje del crecimiento global de las próximas décadas.
En resumen, desde el lado chino, el siguiente tramo de desarrollo se apoya en una clase media más grande y con mayor capacidad de gasto, sostenida por una base industrial y tecnológica ya consolidada.
3. Lo que revelan juntos sobre clase media y giro industrial
Si se colocan los dos discursos uno frente al otro, aparece un patrón que es clave para tu marco:
- Las dos potencias están reordenando su estrategia alrededor del bienestar material interno. Estados Unidos lo articula como reindustrialización, energía abundante y milagro económico para que la clase media vuelva a tener trabajo y capacidad de consumo. China lo articula como ampliación de la clase media, aumento del ingreso de los hogares y conversión del país en “mercado del mundo” además de fábrica, con la demanda interna al centro.
- El lenguaje ideológico es muy diferente, pero la pregunta de fondo es la misma: cómo sostener la legitimidad política ofreciendo más poder de compra y seguridad material a millones de personas.
- En ambos casos, el Estado actúa como arquitecto del mix productivo energético. En Estados Unidos, mediante incentivos fiscales, rebajas de regulación, aranceles selectivos y una política energética que prioriza volumen y precio. En China, mediante planes, reformas, apertura controlada, apoyo a innovación y compromiso con un multilateralismo que le permita colocar tanto sus bienes como la capacidad de gasto de su mercado interno.
- Ninguna de las dos narrativas describe un mercado autónomo: las dos asumen que el Estado es quien rediseña cómo se combinan industria, energía, comercio y consumo.
- Las dos están entrando en una fase más industrial y material. El discurso estadounidense recurre constantemente a imágenes de plantas, acero, gas, nuclear, inversión física. El discurso chino insiste en cadenas de suministro, manufactura, innovación industrial y un enorme mercado interno que hay que alimentar.
- La legitimidad ya no se busca sólo en activos financieros fuertes o en índices bursátiles; se busca en fábricas que operan, salarios que suben, energía disponible y capacidad de consumo estable.
Desde polos distintos del sistema, la nueva geopolítica se está organizando alrededor de la clase media y el consumo interno, sostenidos por una nueva ola de industrialización y despliegue material.
A partir de ahí, se entiende que todo encaja en la misma lógica: la era financiera cede espacio a una era del fondo, donde la materia (energía, industria, infraestructura, minerales) se vuelve el terreno principal donde se juega la geopolítica y la legitimidad.
4. Cómo este eje alimenta el marco general
Este primer eje no es sólo “uno más” en la lista. Es la columna vertebral de las conclusiones que presentamos en el artículo principal:
- Confirma el giro estructural: tanto Estados Unidos como China están desplazando el foco desde balances financieros hacia producción, energía, empleos y consumo interno. Ese movimiento es la base de nuestro primer insight: del ciclo financiero a una etapa más industrial y material.
- Pone en el centro a la clase media y al contrato social: ambos discursos, con estilos distintos, asumen que la estabilidad política futura depende de que esa población vea mejoras concretas en su vida. Ese es el segundo insight: sin legitimidad social, ni la reindustrialización ni la transición energética tendrán tiempos políticos suficientes.
- Anticipa la presión sobre el sistema material: si las dos mayores economías del mundo apuestan a más industria, más energía y más consumo interno, la demanda por minerales, infraestructura y cadenas seguras de suministro no va a disminuir; va a reorganizarse y, probablemente, intensificarse.
Por eso empezamos la serie de ejes con este par. Lo que Trump y He Lifeng dijeron en Davos 2026 no sólo habla de sus países; habla del tipo de mundo hacia el que se está moviendo el sistema internacional. Los otros cinco ejes son, en el fondo, variaciones sobre este mismo tema: cómo reordenar poder, legitimidad y materia en torno a sociedades que piden, de manera explícita o silenciosa, bienestar material estable y creíble.
Este eje dialoga con los otros cinco ejes que analizamos a partir de Davos 2026. Si quieres ver cómo se articula con el resto del mapa, puedes leer el artículo completo: Davos 2026: coordenadas de la nueva era geopolítica .
Para el marco completo de Minería Geopolítica detrás de este artículo, consulta nuestro libro La Minería ha Muerto. Larga Vida a la Minería Geopolítica .
