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La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Estados Unidos: cuando el poder económico y los minerales críticos pasan al centro
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump trata las cadenas de suministro, los minerales críticos y la reindustrialización como asuntos centrales de seguridad. La pregunta es qué significa eso en la práctica para los minerales críticos y la Minería Geopolítica.
Autores: Marta Rivera | Eduardo Zamanillo
1. Por qué este documento importa para la seguridad económica y material
El 5 de diciembre de 2025, la Casa Blanca publicó la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS, por sus siglas en inglés) para el segundo mandato del presidente Trump. Es un documento de más de 30 páginas que intenta codificar una visión “America First” en una sola estrategia: qué quiere Estados Unidos, qué herramientas tiene y cómo planea utilizarlas.
Para quienes toman decisiones en minerales críticos, energía y tecnología, esta NSS no es simplemente otro paper de Washington. Realiza tres movimientos clave directamente relevantes para la Minería Geopolítica:
- Incorpora de forma explícita la fortaleza económica y la reindustrialización en la doctrina de seguridad nacional.
- Eleva las cadenas de suministro críticas, los minerales y las tierras raras de tema técnico a asunto estratégico.
- Dibuja un mapa regional donde el hemisferio occidental y África se convierten en escenarios explícitos de competencia por minerales críticos.
Dicho de otro modo: no se trata solo de portaaviones y alianzas. Se trata de quién controla la columna vertebral material de la primera revolución tecnológica. Para una discusión más amplia sobre cómo este cambio tecnológico está reconfigurando los materiales, ver nuestro artículo Are We in the Fifth Industrial Revolution or the First Technological Revolution?
2. Seguridad económica como seguridad nacional
La NSS es inusualmente explícita al vincular poder económico, base industrial y seguridad:
- Declara que Estados Unidos aspira a “la base industrial más robusta del mundo” y que cultivar la fuerza industrial debe ser “la máxima prioridad de la política económica nacional”.
- Afirma que una economía fuerte, dinámica e innovadora es la base tanto del estilo de vida estadounidense como de su poder militar.
Bajo el título de Seguridad Económica, la estrategia presenta cuatro pilares con impacto directo en cadenas de suministro y materiales:
- Comercio equilibrado – reequilibrar las relaciones comerciales, reducir déficits y enfrentar prácticas consideradas “predatorias”.
- Asegurar el acceso a cadenas y materiales críticos – no depender nunca de una potencia externa para componentes esenciales.
- Reindustrialización – “el futuro pertenece a quienes producen”; relocalizar producción industrial y enfocarse en tecnologías críticas y emergentes.
- Dominio energético – restaurar el dominio en petróleo, gas, carbón y nuclear, rechazando explícitamente el Net Zero como ideología rectora.
No es el lenguaje tecnocrático de estrategias previas que trataban el comercio y las cadenas de suministro como algo casi apolítico. Aquí, la seguridad económica es seguridad nacional, y la base industrial se describe como un objeto deliberado de estrategia de Estado, no como algo que deba dejarse solo a las fuerzas de mercado.
Analistas ya han destacado cómo el documento “eleva los intereses económicos de reindustrialización, acceso a cadenas críticas y fortalecimiento de la base industrial de defensa” al centro de la estrategia de Estados Unidos. Para quienes observan los minerales críticos, este es el contexto: los materiales se integran a una doctrina más amplia de seguridad económica, no se tratan como un nicho.
3. Minerales críticos y tierras raras: del pie de página al foco central
La NSS incluye varios pasajes donde los minerales críticos y las tierras raras son mencionados de forma directa:
- En la sección de objetivos globales, Estados Unidos señala que quiere cadenas de suministro seguras y acceso a “materiales críticos” como parte de sus objetivos en el Indo-Pacífico.
- En Seguridad Económica, la estrategia plantea que el país nunca debe depender de potencias externas para componentes clave “desde materias primas hasta productos terminados”, e insiste en que EE. UU. debe recuperar acceso independiente y confiable a lo que necesita para su defensa y su economía. Para ello, afirma, será necesario expandir el acceso estadounidense a minerales y materiales críticos mientras se contrarrestan prácticas económicas predatorias.
- En una lista de amenazas a eliminar, el documento menciona explícitamente riesgos a las cadenas de suministro que ponen en peligro el acceso a “recursos críticos, incluidos minerales y elementos de tierras raras”.
Dos puntos son importantes. Primero, no se habla solo de tecnologías terminadas (IA, cuántica, biotecnología), que también ocupan un lugar central, sino de los insumos materiales que requieren. Los minerales críticos se enmarcan como vulnerabilidades estratégicas que deben gestionarse de forma activa.
Segundo, la NSS asigna un rol en este ámbito a la comunidad de inteligencia. Indica que las agencias de inteligencia estadounidenses deben monitorear cadenas de suministro y avances tecnológicos críticos en todo el mundo para entender y mitigar vulnerabilidades y amenazas a la seguridad y prosperidad de Estados Unidos. Es un cambio notable: en épocas anteriores, las cadenas de suministro se veían como dominio del comercio y la industria; ahora se reconocen formalmente como objetos de atención de inteligencia y seguridad nacional.
Para las empresas que operan en minerales estratégicos y componentes, esto anticipa un escrutinio más intenso y un vínculo más estrecho entre decisiones comerciales y análisis de seguridad.
4. Dónde están los recursos: hemisferio occidental y África
Los capítulos regionales de la estrategia muestran dónde pretende Washington perseguir minerales y materiales críticos.
4.1. El hemisferio occidental como base estratégica de suministro
Para el hemisferio occidental, la NSS aspira a:
una región lo bastante estable como para limitar presiones migratorias, libre de control hostil sobre activos clave, y que explícitamente “sostenga las cadenas de suministro críticas”. Incluso articula una “Doctrina Trump” como corolario de la Doctrina Monroe: Estados Unidos afirmará y hará cumplir un orden hemisférico que mantenga fuera a rivales externos y asegure el acceso a ubicaciones y cadenas de suministro clave.
Desde la perspectiva de los minerales críticos, esto sugiere tres tendencias:
- Más presión para alinear las políticas de recursos de América Latina y el Caribe con los intereses de EE. UU.
- Menor tolerancia frente a que potencias rivales adquieran participaciones en activos o infraestructura estratégicos en la región.
- Un impulso mayor hacia cadenas de suministro regionalizadas de litio, cobre, níquel y otros minerales, conectando Norte y Sudamérica.
Para países ricos en recursos en las Américas, esto puede aumentar el valor de ser vistos como “socios hemisféricos confiables”, pero también la complejidad política de equilibrar intereses de EE. UU., China, Europa y agendas domésticas.
4.2. África como arena de inversión y competencia
En la sección dedicada a África, la NSS propone un giro desde una relación centrada en la ayuda hacia una basada en comercio e inversión, con el objetivo explícito de aprovechar los “abundantes recursos naturales” y el potencial económico del continente. Nombra el desarrollo de minerales críticos y el sector energético como áreas inmediatas para la inversión estadounidense con buenas perspectivas de retorno, y vincula las tecnologías energéticas apoyadas por EE. UU. (nuclear y gas) con la competencia más amplia por minerales y otros recursos.
Nuevamente, la señal es clara: África se reencuadra menos como escenario humanitario y más como socio estratégico de recursos, y como arena competitiva frente a China y otros, que llevan dos décadas expandiendo su presencia en minería e infraestructura africanas.
Para los gobiernos africanos, esto podría traducirse en:
- Nuevas ofertas de capital y tecnología desde EE. UU. en minería y energía;
- Condicionalidades políticas más fuertes en torno al alineamiento con los objetivos estratégicos de Washington;
- Y una competencia geoestratégica más intensa por concesiones, infraestructura y cadenas de valor.
5. La doctrina de esta estrategia: desacople, relocalización y “nunca dependientes”
En conjunto, la NSS traza una doctrina que puede resumirse en unas pocas líneas:
- “Nunca depender de una potencia externa” para componentes esenciales;
- Reindustrializar y relocalizar producción en sectores que definen el futuro;
- Relocalización de las cadenas de suministro de la base industrial de defensa, especialmente tras conflictos recientes que exhibieron brechas y asimetrías de costos;
- Perseguir el “dominio energético” a través de fósiles y nuclear, rechazando explícitamente el Net Zero como marco rector.
Esto se alinea con otras medidas de 2025, incluyendo una declaración de emergencia nacional que vincula prácticas comerciales externas con la seguridad nacional y habilita aranceles “de respuesta” para “restaurar la seguridad nacional y económica”.
Para la dimensión material de la primera revolución tecnológica, esto apunta a varios desarrollos probables:
- Más apoyo a proyectos domésticos de minería y procesamiento, especialmente si pueden presentarse como refuerzo de la base industrial de defensa o reducción de dependencias frente a adversarios.
- Uso más intenso de aranceles, controles a la exportación y filtros de inversión para orientar el origen de minerales y componentes.
- Mayor integración entre inteligencia, industria y finanzas para mapear y gestionar riesgos de las cadenas de suministro.
La NSS no detalla un “programa de minerales críticos” único y completo —muchas herramientas están en órdenes ejecutivas y planes sectoriales específicos—, pero ofrece el paraguas estratégico bajo el cual se usarán esos instrumentos.
6. Señales y preguntas para directorios e inversionistas
Para inversionistas y directorios expuestos a minerales críticos, minería, midstream y manufactura avanzada, esta estrategia envía varias señales.
- Estados Unidos tratará los minerales críticos como un asunto de seguridad de largo plazo, no como una moda de política pública de corto recorrido. Al incrustar minerales y cadenas de suministro en el canon de seguridad nacional, la NSS sugiere continuidad: más allá de quién administre las agencias en el día a día, el marco estratégico ya está definido.
- Los instrumentos económicos se usarán de forma más agresiva y más política. Aranceles, controles de exportación, filtros de inversión y financiamiento público se calibrarán no solo por sus efectos económicos, sino por su contribución a la soberanía material y la resiliencia industrial.
- La geografía importa. Proyectos en Estados Unidos, en el resto de las Américas y en determinados países africanos pueden atraer más atención política, financiamiento y oportunidades de asociación, pero también más escrutinio estratégico.
- Las expectativas de cumplimiento y transparencia aumentarán. Si las agencias de inteligencia tienen mandato para monitorear cadenas de suministro, las empresas pueden esperar preguntas más detalladas sobre origen de materiales, estructuras de propiedad, contratos de offtake y exposición a jurisdicciones consideradas adversarias.
Al mismo tiempo, quedan abiertas varias preguntas que determinarán si esta estrategia se traduce en cambios sustantivos o se queda en el plano declarativo:
- ¿Puede EE. UU. alinear sus marcos domésticos de permisos y licencia social con la urgencia que implica esta estrategia?
- ¿Proveerán el Congreso y las agencias un apoyo predecible y bancable para proyectos de minerales críticos, o la política generará volatilidad?
- ¿Cómo responderán los socios en América Latina y África a ser enmarcados como bases estratégicas de recursos más que como socios industriales en igualdad de condiciones?
- ¿Y cómo reaccionarán los aliados en Europa y Asia ante una doctrina que prioriza el dominio hemisférico y el reshoring industrial, a veces a su costa?
7. Leer esta NSS desde la lente de la Minería Geopolítica
Desde la perspectiva de la Minería Geopolítica, la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de EE. UU. confirma al menos tres tendencias de fondo que venimos siguiendo:
- La primera revolución tecnológica se está “securitizando” a través de los materiales. La IA, la cuántica y la biotecnología todavía se describen con frecuencia en términos de software. La nueva estrategia de Washington recuerda que el cobre, las tierras raras, el litio y otros minerales son ahora parte de la conversación de seguridad, no solo de la transición energética.
- El nacionalismo económico está reorganizando las cadenas de suministro. La NSS es explícita sobre reshoring, reindustrialización y evitar dependencias de adversarios. Para las cadenas globales, eso implica menos neutralidad y más direccionamiento político deliberado.
- Las regiones vuelven a importar. El hemisferio occidental y África se recodifican como teatros de recursos y cadenas de suministro, no solo como regiones diplomáticas. Eso tiene implicancias directas sobre cómo se financian, gobiernan y narran los proyectos.
Para inversionistas y tomadores de decisión estratégicos, la clave no es estar de acuerdo o en desacuerdo políticamente con la NSS, sino entender que el poder económico y militar de Estados Unidos se está reanclando en la capacidad industrial y material, y posicionar portafolios, proyectos y alianzas en coherencia con ese giro.
En ese sentido, el documento es otra pieza de evidencia de que, en la primera revolución tecnológica, la geopolítica tiene cada vez más que ver con quién controla los minerales, el midstream y los relatos que mantienen en funcionamiento el sistema.
