Tierras Raras: El Tesoro de EE. UU., Baotou y Crucible

La reunión de Finanzas del G7+ convocada por el Tesoro de EE. UU., la refinería Crucible en Tennessee y el nuevo índice de tierras raras de Baotou son partes de…

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Tierras Raras: El Tesoro de EE. UU., Baotou y Crucible

Cómo Washington coordina oferta, demanda y precios mientras China consolida su propio marco en tierras raras

Minería Geopolítica

ene 2026 · Autores: Marta Rivera | Eduardo Zamanillo

1. Tres movimientos, una misma jugada

En unas pocas semanas aparecieron tres señales que, vistas juntas, iluminan hacia dónde se está moviendo el tablero de las tierras raras y los minerales críticos:

  • El Departamento del Tesoro de Estados Unidos convocó el 12 de enero de 2026, en Washington, a los ministros de Finanzas del G7, a la Unión Europea y a países invitados como Japón, Corea del Sur, India y México para tratar la dependencia de tierras raras chinas y explorar mecanismos como un precio mínimo y nuevos esquemas de apoyo.
  • En Clarksville, Tennessee, el proyecto Crucible de Korea Zinc, respaldado por el Estado estadounidense y por capital privado (con JP Morgan como gestor principal), avanzó con un diseño claro de corredor de abastecimiento y una lista específica de metales críticos a procesar.
  • En Baotou, centro de la industria de tierras raras china, se activó un índice de precios respaldado por el Estado chino y distribuido a través de la infraestructura financiera de Xinhua, que ordena la referencia de precios para productos clave.

En conjunto, estos movimientos muestran que:

Estados Unidos está utilizando al Tesoro para coordinar una arquitectura en la que se alinean oferta, demanda y precios para sostener nueva capacidad midstream fuera de China, mientras China refuerza su propio marco de referencia en tierras raras para preservar su liderazgo.

El tema de fondo abarca mucho más que la transición energética. Está en juego la capacidad de sostener sistemas de defensa, infraestructura de datos, manufactura avanzada y cadenas tecnológicas completas bajo ciclos de precios volátiles y bajo presión geopolítica.

2. Washington: el Tesoro como arquitecto de un club de demanda

El encuentro en Washington fue convocado por el Tesoro de EE. UU., no por un ministerio sectorial. En la mesa se sentaron los ministros de Finanzas del G7 (Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia); la Unión Europea como bloque; y países invitados clave: Australia, Japón, Corea del Sur, India y México, junto con el representante comercial de EE. UU., la presidencia del EXIM Bank y ejecutivos de banca de inversión, entre ellos JP Morgan, que además es socio financiero de la refinería de Tennessee.

En conjunto, estos países y la UE concentran alrededor del 60% de la demanda mundial de minerales críticos, de acuerdo con estimaciones citadas por el propio Tesoro y la AIE.

El objetivo formal de la reunión fue discutir cómo asegurar y diversificar las cadenas de suministro de minerales críticos, con énfasis en tierras raras, y avanzar hacia un enfoque de reducción prudente de riesgos frente a China.

Más allá de la fórmula diplomática, la composición de la sala revela la lógica de fondo:

  • G7, UE, Japón, Corea, India representan una demanda estructural significativa de tierras raras y minerales críticos para defensa, electrónica, industria y datos.
  • México aporta una combinación distinta: minería, base industrial y cercanía geopolítica dentro del perímetro de Norteamérica.

El Tesoro está haciendo algo más que compartir diagnósticos. Está construyendo un club de demanda ancla: países capaces de firmar contratos de largo plazo; de crear reservas estratégicas; y de respaldar, con su demanda, la viabilidad de nuevos proyectos de procesamiento fuera de China.

En ese contexto, la idea de un precio mínimo para tierras raras forma parte de una arquitectura en construcción: un piso de precio define un umbral por debajo del cual la inversión en proyectos midstream y mineros empieza a desarmarse; por encima de ese umbral, bancos e inversionistas pueden seguir financiando nueva capacidad sin que cada fase bajista se transforme en una crisis existencial para la oferta non China.

Desde la mirada de Minería Geopolítica, la reunión de Washington se puede leer así:

El Tesoro de Estados Unidos está utilizando su capacidad de convocatoria para alinear a quienes pueden convertirse en compradores de referencia de la oferta non China y, al mismo tiempo, para diseñar los instrumentos financieros y de precio que permiten que esa oferta sobreviva al ciclo.

Este movimiento es coherente con lo que analizamos en “La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Estados Unidos: cuando el poder económico y los minerales críticos pasan al centro”, donde mostramos cómo la nueva NSS coloca las cadenas de minerales críticos en el corazón de la seguridad nacional estadounidense.

La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Estados Unidos

3. Crucible: cuando el midstream se convierte en planta, corredor y lista de metales

En paralelo, la estrategia estadounidense toma forma física en Clarksville, Tennessee. Crucible, el proyecto de Korea Zinc respaldado por JP Morgan y apoyado por el gobierno estadounidense, condensa en una planta varias dimensiones de esta nueva fase. Tal como detalló Fastmarkets a partir del contacto con la empresa, Crucible proyecta:

  • un calendario definido: preparación de sitio en 2026, inicio de construcción en 2027 y puesta en marcha comercial hacia 2029;
  • tratamiento de grandes volúmenes de zinc y plomo como metales base;
  • recuperación de subproductos críticos como indio, galio, germanio, bismuto, antimonio y otros minerales que figuran en la lista de minerales críticos de EE. UU.

La forma en que Crucible asegura su abastecimiento es igual de estratégica que la lista de metales. Según datos reportados por Fastmarkets, el diseño de sourcing se estructura así: los concentrados de zinc se esperan desde Estados Unidos y México; los concentrados de plomo desde México, Perú y Estados Unidos; la chatarra de cobre y otros materiales secundarios desde distintas regiones de América y desde la Unión Europea.

Con ese diseño, Crucible se convierte en un nodo midstream norteamericano ampliado: integra a México y Perú como orígenes estructurales de feedstock; incorpora a la UE como proveedor de chatarra y materiales secundarios; y procesa dentro de Estados Unidos una combinación de metales base y críticos que hoy dependen, en gran medida, de cadenas controladas por China.

El rol del Estado estadounidense aquí va más allá de facilitar permisos. Actúa como socio y coordinador: ayuda a viabilizar el CAPEX, respalda el enfoque en minerales críticos y conecta el proyecto con la discusión de precio y riesgo que se está dando en el plano del Tesoro.

Crucible expresa, en términos industriales, la lógica que hemos venido describiendo en “Para Estados Unidos, los minerales ya son geopolítica”:

Para Estados Unidos, los minerales ya son geopolítica

En la práctica, Crucible materializa el paso desde una narrativa sobre minerales críticos a una realidad donde:

  • existe una planta localizada;
  • hay un calendario concreto;
  • se conocen los corredores de suministro;
  • y se define explícitamente qué minerales críticos se quieren recuperar y bajo qué marco de seguridad.

4. Baotou: China refuerza su propio marco de precios

Mientras Washington articula su club de demanda y sus proyectos midstream, China fortalece la capa de referencia de precios para seguir marcando el ritmo en tierras raras.

El hub de Baotou, en Mongolia Interior, ya concentraba una parte significativa del procesamiento de tierras raras del país. El nuevo paso consiste en:

  • consolidar un índice de precios de tierras raras basado en datos de transacción del Baotou Rare Earth Products Exchange y en operaciones comerciales verificadas;
  • asegurar que ese índice cubra los productos más relevantes para imanes y tecnologías avanzadas (lantano, cerio, praseodimio, neodimio y otros);
  • e integrarlo en la infraestructura oficial de información financiera china: China Financial Information Network, terminales profesionales de Xinhua Finance y su app, además de los canales del propio exchange.

Con este movimiento, China consigue varios objetivos simultáneos: proporciona a sus empresas una referencia interna coherente para contratos, coberturas y planificación financiera; ofrece al Estado una base numérica para enmarcar decisiones de cuotas, licencias y medidas de estabilización de mercado; refuerza el mensaje de que el centro desde el cual se “lee” el mercado de tierras raras se encuentra en su propio hub industrial, no en una referencia externa.

China sigue, así, construyendo su propio framework de gobernanza para tierras raras: domina la extracción y el procesamiento; mantiene la capacidad de ajustar flujo vía exportaciones; y orienta la interpretación de precios desde un índice anclado en Baotou.

Este enfoque encaja con lo que desarrollamos en “Para China, los minerales fueron, son y serán siempre estratégicos”, donde mostramos cómo el país integra recursos, procesamiento, precios y política industrial en una misma estructura de poder:

Para China, los minerales fueron, son y serán siempre estratégicos

5. El Estado como coordinador: precios, riesgo y demanda

El problema que enfrentan inversores y gobiernos se parece mucho, aunque se exprese con lenguajes diferentes: los proyectos midstream y de recuperación de subproductos críticos exigen inversiones muy elevadas; tienen horizontes largos de construcción y de ramp-up; y son especialmente sensibles a los ciclos de precio cuando existe un actor dominante con peso en el mercado.

Cuando el precio se mantiene durante años por debajo de cierto nivel la tasa de retorno se deteriora, los bancos reducen su exposición, los nuevos proyectos se aplazan o cancelan, y la dependencia del actor dominante se prolonga.

Frente a ese riesgo, el enfoque que está adoptando el Tesoro estadounidense se puede sintetizar en tres funciones de coordinación:

  1. Coordinar la oferta física
    • apoyar proyectos como Crucible y otros midstream;
    • integrar a vecinos y socios en corredores de suministro (Estados Unidos, México, Perú, UE), alineados con la nueva lista de minerales críticos y la NSS 2025.
  2. Coordinar un club de demanda ancla
    • trabajar con G7, UE, Japón, Corea, India y otros países para que una parte de su demanda futura se articule a través de contratos de largo plazo;
    • diseñar, con ellos, instrumentos que repartan el riesgo de precio (pisos, reservas, contratos especiales, apoyo de bancos públicos).
  3. Coordinar instrumentos de precio y riesgo
    • explorar pisos de precio y esquemas de apoyo;
    • estudiar mecanismos de compra para reservas estratégicas;
    • vincular bancos públicos y privados para que la financiación responda a una lógica de proyecto de seguridad y no sólo al ciclo spot.

En este esquema, el Estado deja de ser únicamente extractor, regulador o accionista. Se convierte en facilitador y coordinador de una arquitectura donde la extracción se integra en cadenas coherentes, el midstream encuentra financiamiento sostenible, los compradores entienden qué están respaldando, y el riesgo de que un ciclo bajista desmonte toda la cadena se atenúa.

Es el tipo de rol estatal que describimos en el libro La Minería ha Muerto. Larga Vida a la Minería Geopolítica, donde planteamos que, en la nueva minería geopolítica, el Estado más eficaz es el que coordina instituciones, incentivos y materialidad, más que el que intenta controlar cada eslabón aislado.

6. América Latina: entre el corredor y la arquitectura

En América Latina, estas jugadas abren preguntas y oportunidades.

México aparece con un perfil particular. Participa en la reunión de Finanzas donde se discuten mecanismos y cadenas resilientes; figura explícitamente como origen de concentrados de zinc y plomo para la planta de Tennessee, según los datos compartidos por Korea Zinc; exporta grandes volúmenes de plata y otros metales refinados a Estados Unidos, que en 2025 incorporó la plata a su lista de minerales críticos. En conjunto, México combina minería, base industrial y proximidad geopolítica, lo que lo sitúa dentro de la arquitectura que Estados Unidos está intentando coordinar.

Chile y Perú ocupan un rol fundamental en cobre y, en el caso de Chile, en litio. Buena parte de sus flujos sale como concentrado o productos intermedios, con alta dependencia de Asia, y en particular de China, para el procesamiento posterior. El potencial midstream existe, pero requiere marcos institucionales, acuerdos de demanda y decisiones de inversión que reubiquen parte de la cadena dentro de la región o la integren en arquitecturas coordinadas con otros polos.

Casos como Panamá, con el proyecto Cobre Panamá detenido, muestran cómo las decisiones sobre proyectos individuales ya no pueden leerse sólo como debates nacionales, afectan y son afectadas por un contexto en el que las cadenas globales de minerales críticos se consideran parte de la seguridad económica y política, no sólo de la política sectorial.

En este escenario, la pregunta para los Estados latinoamericanos va más allá de ¿control estatal sí o no?:

¿Qué papel quiere asumir cada país en una arquitectura donde extracción, procesamiento, demanda y mecanismos de precio se deciden de forma cada vez más coordinada?

Quienes se limiten a exportar concentrado seguirán siendo fundamentales, pero permanecerán fuera de las mesas donde se definen los corredores estratégicos, las referencias de precio, y los instrumentos que amortiguan el riesgo de inversión.

Quienes consigan articular minería, cierta capacidad industrial y acuerdos creíbles de demanda se acercarán más en la estrategia norteamericana, como un actor que aporta mineral, manufactura y conexión directa con el mercado que está reescribiendo su política de seguridad en minerales críticos.

7. Lo que viene: seguir la jugada

Para quienes observan este proceso desde la política, la inversión o la región, vale la pena seguir varios puntos:

  • la evolución de los instrumentos de precio y riesgo que salgan de la conversación del Tesoro con sus socios;
  • la cartera de proyectos midstream y de reciclaje que pase de los anuncios a convertirse en realidad construida;
  • el grado de adopción del índice de Baotou en contratos comerciales y marcos regulatorios, y la respuesta que den los índices occidentales;
  • la decisión de los países latinoamericanos de mantenerse sólo como proveedores de feedstock o de buscar un lugar en la coordinación de cadenas, precios y demanda.

Al final, la pregunta que recorre estas tres noticias es sencilla y exigente:

¿Quién está construyendo un sistema capaz de sostener su base industrial, tecnológica y de defensa cuando los precios se mueven, cuando la logística se tensa y cuando la competencia estratégica usa todas las herramientas disponibles?

El Tesoro en Washington, el índice en Baotou y la planta en Tennessee son las primeras piezas visibles de esa respuesta.

Fuentes consultadas

  • U.S. Department of the Treasury – “Secretary Bessent Convenes Finance Ministerial on Securing Critical Minerals Supply Chains” (enero 2026). Link
  • Reuters – “G7, other allies discuss ways to reduce dependence on Chinese rare earths” (12 enero 2026). Link
  • Fastmarkets – “Korea Zinc’s JPMorgan-backed Crucible plant to focus on US material” (enero 2026). Link
  • Korea Zinc. Link
  • Xinhua / Baotou Rare Earth Products Exchange. Link
  • USGS – “Interior Department releases final 2025 list of critical minerals”. Link